Espacio para la reflexión y discusión,
acerca de la situación de las personas,
de habla hispana, privadas de libertad en Francia.

martes 4 de marzo de 2008

¿Debo contratar un abogado?

Recientemente he recibido una gran cantidad de solicitudes de informacion, en relación con la contratacion de abogados, para la defensa de latinoamericanos privados de libertad, en Francia.

Con el fin de informar a todos a este respecto, me dispongo a compilar el resultado de diversas comunicaciones que he mantenido con varias familias.

En primer lugar, todas las personas privadas de libertad cuentan con un abogado de oficio, asignado por el estado francés. El problema está en que muy pocos de entre estos abogados, hablan español. Por tal motivo, se tienen que hacer acompañar por un traductor, para visitar a la persona detenida.

La primera preocupación con los abogados de oficio, es que no responden las cartas de sus defendidos, por el mismo problema de la barrera del idioma. La segunda, son las escasas visitas a las personas privadas de libertad, para preparar la defensa.

En el caso de los abogados privados, si se escoge a una persona bilingue, no existen mayores complicaciones para la comunicación. Pero en cuanto a las visitas para preparar la defensa, debo aclarar que una de las prinicipales quejas de la parte de las personas privadas de libertad, que son atendidadas por abogados privados, es la ausencia de estas visitas. En fin, el hecho de pagar un abogado no asegura que vaya a visitar a su defendido como debería hacerlo, y desde ese punto de vista, en la práctica, no debería haber una gran diferencia entre los abogados de oficio y los abogados privados.

En cuanto a la preparacion de la defensa, una vez que se ha pagado a un abogado privado, las familias deben aportar los documentos que el abogado les indique, con el fin de permitirle elaborar el documento de defensa.

La misma situación debería ocurrir con los abogados de oficio, la diferencia es que estos ultimos no mantienen contacto con los familias.

Por tal motivo, muchas personas se plantean la posibilidad de buscar la asistencia de un abogado privado. Y una de las principales inquietudes a este respecto, es la de conocer el monto promedio que se paga por estos servicios. En ese momento yo tengo por costumbre preguntar a las familias, en primer lugar, qué tipo de atención ofreció el abogado, a cambio del monto solicitado.

La atención de una persona privada de libertad incluye dos etapas, la defensa durante el juicio, y la solicitud de liberación condicional.

Si el delito cometido se trata de tráfico de estupefacientes, se debe incluir a estas dos etapas, una serie de cartas que la persona debe enviar a la Aduana, a fin de negociar un pago por la multa que esta impone.

Muchas familias han pagado una suma alta de dinero a abogados privados, y se han encontrado al final, con que la acción del abogado termina en la asistencia durante el juicio. Y a pesar de haber desembolsado importantes sumas de dinero, y de la desagradable sorpresa para quienes contrataron al abogado, ya no pueden hacer nada. Puesto que no estaban al tanto al momento de contratar los servicios de ese abogado, de que debían asegurarse que el monto negociado, incluyera la atención integral de la persona privada de libertad.

A manera de recordatorio, entonces, a la hora de contratar un abogado en Francia, se debe asegurar que el monto convenido incluya expresamente lo siguiente :

1. La atención durante el juicio
2. La negociación con la aduana
3. La gestión de la liberación condicional

Por último, respecto del costo de los servicios de un abogado, estos varían como sucede con todas las profesiones libres: he escuchado ofertas que van desde 350€ hasta 5.000€…. ¡simplemente por atender una solicitud de liberación condicional!

Una verdadera locura, tomando en cuenta los grandes sacrificios que el pago de una suma semejante representa, normalmente, para las familias de las personas privadas de libertad.

miércoles 13 de febrero de 2008

PRIMER ANIVERSARIO

A un año de haber puesto en marcha esta página en la web, me dispongo a hacer un breve balance de los resultados obtenidos, de los aciertos y de los tropiezos.

El objetivo planteado al comienzo de este trabajo, fue el de crear un espacio de fácil acceso, para informar de manera directa a los familiares y amigos de las personas latinoamericanas privadas de libertad, en Francia, sobre la situación de los suyos.

Antes de crear este sitio, debía suministrar la misma información una y otra vez, a cada familia con la que me comunicaba. Evidentemente, desde ese punto de vista, el trabajo de subir toda la información a la página me permitió alcanzar el objetivo, y aligerar la carga posterior.

Pero al mismo tiempo ocurrió un fenómeno de explosión de mis contactos: hasta mediados de abril de 2007, tres meses después de creada la página, mi trabajo consistía en atender a las personas privadas de libertad y ponerlas en contacto con sus familiares. Por cada detenido nuevo al que asistía, llegaban 2 ó 3 personas más, que se encontraban en la misma situación, y que se pasaban mi correo, para ayudarse unos a otros.

Y fue así como a partir de abril de 2007, comencé a recibir un sinnúmero de solicitudes de familiares y amigos, quienes llegaban a mi página buscando información en internet, sobre las prisiones francesas.

Mi trabajo entonces se duplicó: ahora debía atender no solo las solicitudes de ayuda de las personas en las prisiones, sino al mismo tiempo, las de los familiares y amigos, por internet. De modo que el éxito de la página, como medio de información, se convirtió en el estancamiento del proyecto del blog, que debí paralizár por completo en agosto de 2007, para poderme dedicar a la ayuda directa a las personas.

Actualmente me esfuerzo por articular un grupo de voluntarios que me ayuden a organizar, por una parte, toda la información sobre la asistencia jurídica. Esto consiste en orientar a los familiares, para que obtengan y envíen todos los documentos necesarios, para la defensa o la liberación condicional. Y por otra parte, para canalizar y clasificar todas las cartas que recibo semanalmente, así como para imprimir y gestionar los correos y las diferentes solicitudes que llegan por internet.

El objetivo de informar a familiares y amigos, se cumplió a cabalidad. Y a pesar de no haber podido continuar actualizando el blog, tal y como lo había pensado al inicio del proyecto, con bastante frecuencia continúo recibiendo correos de felicitaciones de los lectores de la página.

Esas cartas son, sin lugar a dudas, el mejor aliciente para continuar con esta cruzada quijotesca, y mantener vivo el espíritu de solidaridad, y el deseo de contribuir con la reinserción social de las personas latinoamericanas, privadas de libertad en el exterior.

martes 7 de agosto de 2007

El libro preso.

Libertad para el libro

Imagínese usted que por una vuelta de la vida, cae en la prisión de un país lejano, y que se encuentra de la noche a la mañana en una cárcel en la que todos hablan un idioma diferente al suyo, el cual usted no comprende.

Lo mínimo que usted necesitará para sobrevivir, es un diccionario bilingüe, pero en la biblioteca de la prisión no habrá ninguno. Alguien del exterior debería enviarle ese diccionario. Pero sucede que la tenencia de libros propios, en esa prisión, está prohibida.

No se equivoque pensando que esta historia ocurre en un país de África, o en la Europa del Este… ubique esta fantasía un poco más cerca, en su mente: en la ciudad de París, para ser más exactos.

Hace pocas semanas escribí una carta a la directora de una prisión de la región parisina, para enviar un diccionario español-francés a una persona privada de libertad, que me lo había solicitado. Afortunadamente esa prisión, en particular, acepta que los detenidos tengan libros propios, los cuales deben ser depositados directamente en la puerta de la cárcel. El problema es que la prisión está ubicada a una hora de transporte de París, y el costo del pasaje de ida y vuelta, supera al del diccionario mismo…

Otra prisión, la Maison d’Arrêt de la Seine-Saint-Denis, en Villepinte, no acepta que las personas tengan libros propios. En el año 2004 la mayoría de los detenidos latinoamericanos se encontraban en esa cárcel, por su cercanía con el aeropuerto Charles de Gaulle.

Sin embargo, para la época, tanto la dirección como el Servicio Penitenciario de Inserción de Villepinte, habían tomado en cuenta las dificultades de comunicación de los detenidos de habla hispana. Con el fin de aportar una solución, adquirieron diccionarios bilingües, los cuales distribuyeron entre estas personas detenidas.

Pero actualmente, los detenidos extranjeros en Francia son distribuidos en las diferentes prisiones, según su apellido, y por orden alfabético. Desafortunadamente, la redistribución de las personas privadas de libertad en otras prisiones, no llevó consigo el desplazamiento de las acciones emprendidas en Villepinte, por lo que ya no existen diccionarios a la mano. Y para poder enviar uno, se debe justificar por escrito la solicitud, y esperar una autorización, igualmente por escrito.

Esta situación trae como resultado un agudizamiento de los problemas de comunicación, de las personas no francófonas privadas de libertad, y dificulta todo trabajo educativo en Francia, o de reinserción social, en sus países de origen.

Sin lugar a dudas, hoy en día la situación de las personas privadas de libertad en las prisiones francesas, es mitad orwelliana, y mitad bradburyana: como en 1984 de Orwell, tienen acceso a la televisión por cable 24 horas al día. Y no menos insólito que ese futuro extraño en el que los bomberos incendian libros, tal y como Bradbury concibió su Fahrenheit 451, aquí es necesario obtener la autorización del director de una cárcel para enviar un libro.

Resumiendo: el libro es el que está preso.

jueves 10 de mayo de 2007

¿Las vaginas son criminales?

Las mujeres siempre ganan 2

Recientemente me comuniqué por el chat con la estudiante venezolana de Educación, que me formuló las preguntas sobre las prisiones francesas. Comentamos el artículo que escribí al respecto, y entonces, me dijo que estaba sorprendida por el hecho de que en las prisiones de Francia no desnudan a las mujeres que van de visita.

El chat es un medio particular de comunicación. La palabra escrita, sin tiempo para la reflexión, puede llegar a ser particularmente punzante.

Quiero compartir con ustedes este relato perturbador, transmitido con sencillez y depuración. Se trata de la revisión que sufren las mujeres, familiares de detenidos en la prisión venezolana de “Los Teques”, considerada el paraíso de las prisiones venezolanas.

Cuando uno llega, le piden que se quite la ropa: pantalón, camisa y zapatos. El sostén se debe aflojar, y ¡fuera pantaleta*! La ropa la entregas a las mujeres encargadas de sacudirla, y verificar que los zapatos no tengan fondos ocultos.

Te quedas entonces sin pantaletas y con el sostén suelto. Luego, la pantaleta te la sacas de una sola pierna, y te agachas delante de estas mujeres, que son 3 o 4, ¿sabes? en cuclillas, y te abres la vagina con tus propias manos, para que todas las mujeres te vean.

Sí, es una experiencia horrible. Por lo general, uno llora al comienzo, pero yo siempre lloré, cada vez que iba durante los tres meses en que mi hermano estuvo recluido allí. Luego lloraba también al salir y dejar a mi hermano en un espacio de 12 metros cuadrados con 35 personas, durmiendo en el piso, en colchonetas en el mejor de los casos, pero por lo general, solo con sábanas, o en chinchorros. Con un solo baño para todos, y una cocina, sin refrigeración para los alimentos.

* Ropa interior

Le pregunté si sabía cómo es el procedimiento de revisión de los hombres, si de la misma manera les revisan el ano.

No, sólo los palpan, los revisan sobre la ropa, no los hacen desvestirse, ni les revisan el ano.

En La dominación masculina, Pierre Bourdieu realiza un agudo análisis sobre la dimensión invisible de las relaciones de dominación, así como de las relaciones entre dominantes y dominados, según el género.

Bourdieu demuestra en su análisis cómo un largo trabajo colectivo de socialización de lo biológico y de biologización de lo social, se conjugan para trastornar la relación entre las causas y los efectos. Así es como aparece la construcción social naturalizada, la cual es aceptada sin reparos. Este fundamento “natural” da origen a la división arbitraria entre hombre y mujer.

De allí que las divisiones y roles asignados a cada sexo parezcan “naturales”, como se le designa erróneamente a aquello a lo que simplemente estamos acostumbrados. Lo “natural”, llega a convertirse en cotidiano, y de esta manera, el mundo social y sus divisiones arbitrarias -en particular la división socialmente construida entre los sexos- se percibe como ineluctable

Esta práctica inhumana, vejatoria e infame, en el trato prodigado a las mujeres en las prisiones venezolanas, es la expresión más burda de la biologización y criminalización de la mujer. La falta de reciprocidad en cuanto al trato de los hombres demuestra, como consecuencia lógica, la existencia de una presunción de culpabilidad hacia las mujeres. Lo cual confirma que dicha práctica medieval, es absolutamente anticonstitucional.

Después de leer este relato, pensaba en mi posición ante los crecientes controles antidrogas y antiterroristas, los cuales han dado pie a innumerables violaciones de derechos humanos.

Cada vez que paso por el aeropuerto internacional de Maiquetía (en Venezuela), y llego al último control, antes de subir al avión que me trae de regreso a Francia, solicito a las mujeres de la Guardia Nacional que no me toquen el pubis. Les hago ver que a los hombres no les palpan directamente los testículos, sino los laterales de su sexo y que, por lo tanto, considero inadmisible que palpen mi pubis.

En ningún aeropuerto europeo, y mucho menos en una prisión francesa, he sido sometida a un control similar. En los aeropuertos no hay ningún contacto directo del cuerpo entre la persona que vigila y la persona objeto de revisión

Al terminar mi conversación en el chat, pensaba entonces en lo minúsculo que puede llegar a ser el mundo de cada quien, cuando se desconocen las miserias que padecen los otros: yo y mi firmeza ante la defensa de mi integridad en los aeropuertos, y otras mujeres sufriendo la criminalización de sus vaginas.