Espacio para la reflexión y discusión,
acerca de la situación de las personas,
de habla hispana, privadas de libertad en Francia.

miércoles 28 de marzo de 2007

Me caigo y me levanto

A finales del mes pasado recibí una carta de una mujer detenida, quien pedía mi ayuda para tener noticias de sus hijos. Normalmente, éstos llaman todas las semanas a su visitadora, para darle noticias a su mamá. Pero desde hace un mes no se comunican con ella, y por eso me envió en su carta los teléfonos de la casa y del celular.

Llamé sin cesar a ambos números, y pensé que no iba a lograr la comunicación desde aquí, por lo que utilicé la ayuda de familiares y amigos, en Caracas. Sin embargo, llegamos a la conclusión de que los números están fuera de servicio.

En el caso de la privación de libertad tanto de hombres, como de mujeres, en el exterior, o en el país de origen, la mujer siempre se encuentra en una situación de gran desventaja. Si son ellas las detenidas, por lo general sus hijos quedan desprotegidos, como en el caso que acabo de relatar. Pero si son los hombres quienes caen en prisión, la mujer queda desamparada al frente de su familia. Y en una gran cantidad de casos, embarazada.

En uno de mis múltiples periplos estériles por las oficinas de innumerables instituciones gubernamentales, insistiendo en la prédica surrealista por los derechos de las personas privadas de libertad en el exterior, hablé con un alto funcionario sobre mi preocupación por esta doble situación de debilidad de las mujeres. Como respuesta, obtuve la siguiente frase:

“Es que ustedes, las mujeres, siempre se las ingenian para salir ganando en todo”.

Siguió una explicación cuyos detalles quedaron opacados ante semejante dictamen. Lo dijo con el absoluto convencimiento de que yo invertía la realidad en mi discurso, para favorecer la causa de la mujer, en detrimento del hombre.

Mientras escribo y recuerdo esta historia, la respuesta del alto funcionario me provoca una risa incontenible. Paradójicamente, derramé una buena cantidad de lágrimas el día en que tuve el dudoso honor de escucharla. El alto cargo del emisor de la frase me sentenciaba a un futuro cuyo dolor conocía: el de continuar recibiendo cartas de madres desesperadas, buscando a su familia.

Yo Me caigo y me levanto, como el cuento de Cortázar. Por eso escribí una carta a la Defensora de la Mujer, del Instituto Nacional de la Mujer, en Venezuela, con el fin de ponerla al tanto de la situación de una madre de familia, cuyos hijos se encuentran solos y también aislados. Uno de ellos es menor de edad, y recibe medicación permanente por problemas psiquiátricos.

Seguiré contando mi historia, en cuanto tenga noticias de los hijos y de la madre. O de alguna institución, que no me deje caer.

jueves 8 de marzo de 2007

Nueva información en la guía para familiares

La siguiente información formará parte, desde ahora, de la guía de orientación para familiares de personas privadas de libertad en Francia. Allí encontrarán respuestas a las preguntas que siempre surgen, en referencia a la vuelta del familiar al país de origen.

Puesto que las personas recién liberadas no conocen algunos aspectos de su nueva situación, en muchas ocasiones son retenidas unas cuantas horas, de forma completamente ilegal, por las policías de los aeropuertos de sus respectivos países. Debe saberse que no existen motivos para proceder a ninguna detención, y puesto que la mayoría de los policias saben que los detenidos trabajan en las prisiones europeas, en varias oportunidades he escuchado esta miserable historia: de que esos policías le roban a las personas liberadas los escasos euros, que con mucho esfuerzo, se ganaron con su trabajó en prisión.

Alerta, entonces, a los familiares. En el caso de Venezuela, posteriormente explicaré el procedimiento que deben seguir, dadas las gestiones que realizo actualmente para solucionar dicha situación, que se repite con alarmante frecuencia en este país.


¿Cómo es el regreso?

Cuando se cumple la fecha acordada por el juez para la liberación condicional, la persona privada de libertad puede regresar a su país de origen. Sin embargo, en muchos casos la liberación puede retrasarse, debido a que para el retorno, el detenido viaja en compañía de dos policías franceses.

En temporada alta (meses de julio - agosto, y diciembre - enero) obtener tres pasajes aéreos puede resultar difícil, por lo que en general, el regreso al país se retrasa.

Este es un tema de derechos humanos, de gran importancia para discutir con los consulados latinoamericanos en Francia: en muchos casos el tiempo que transcurre entre la liberación de los detenidos y el regreso a su país, resulta excesivo. La atención consular en este momento resulta de gran ayuda, porque desde su fecha de liberación, el retorno de la persona pasa a estar a cargo de la Prefectura de Policía. Es allí donde hay que dirigir las solicitudes de información, como mínimo, a fin de solicitar la gestión del expediente respectivo.

¿Quién paga los pasajes aéreos de regreso al país?
Por lo general, una de las condenas impuestas en el juicio respectivo, tiene que ver con la prohibición de entrada al territorio francés durante una cierta cantidad de tiempo, que puede ser de tres, cinco y hasta diez años.

Es por ello que la liberación del detenido tiene lugar en su país de origen, y el costo de los pasajes aéreos lo asume Francia.

¿La persona será encarcelada al regresar a su país de origen?
No, ya que nadie puede ser juzgado dos veces por un mismo delito. Al llegar al aéropuerto de su país, la persona hasta ese momento detenida, es liberada, sin que su detención en Francia cuente en el expediente judicial de su país de origen.

En el caso de las personas venezolanas privadas de libertad, recomiendo a sus familiares que se comuniquen conmigo, con el fin de ayudarles a organizar la recepción de la persona liberada en el aeropuerto internacional Simón Bolívar.